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Tard, molt tard arriba aquesta entrada i tot i que ja li havia agafat estima al logo de Tots Som Manresa toca canviar-lo.

Al mes de juny Acció Cultural del País Valencià va engegar Televisió Sense Fronteres, una campanya que té com a objectiu final la preservació de les emissions de TVC al País Valencià.

Actualment s’està a prop de les 300.000 signatures, prou lluny de les 500.000 necessàries per a que aquesta Iniciativa Legislativa Popular tinga efecte i s’estudie al Congrés espanyol una llei que assegure la continuitat de TVC al País Valencià, amb el consentiment o sense de la Generalitat Valenciana, així com la reciprocitat entre cadenes de parla catalana i basca als seus límits lingüístics i l’expansió de TVG al Bierzo.

El temps apreta i l’enemic no afluixa.

foto: televisiosensefronteres.cat

Hace ya unos cuantos años que me descargué el disco ‘Illégal’ de tributo a Mano Negra. Nunca le presté la atención que merecía, pero este verano, supongo que por casualidad, encontré el disco perdido en las profundidades de las múltiples carpetas de música que tengo en el ordenador.

Discazo, con todas las letras, no se puede decir nada más. Bueno, sí, recomendar alguna de las canciones del disco como Mala Vida (Yuri Buenaventura).

Pero a lo que iba, escuché el disco decenas de veces durante el verano, y acabé sabiendo todos los grupos que colaboraban en el disco, entre los que se encontraba uno llamado La Ruda Salska. Nada especial hasta que llegué a Polonia, y en uno de los múltiples viajes en tren a Katowice me percaté que una de las paradas era un pequeño pueblo llamado Ruda Śląska. Curiosa, cuanto menos, la coincidencia; se lo comenté en el mismo tren a una chica que venía conmigo y que desde aquel dia tiene una noción un tanto extraña de mí.

Pero la Wikipedia, siempre sabia, me ha aclarado la duda: el nombre del grupo viene inspirado por el nombre de la población silesiana, no sé ni cómo ni por qué llegué a la página de La Ruda Salska, ni tampoco que se les había perdido a unos franceses en Ruda Śląska.

Y ya que estamos, aquí tenéis algún vídeo suyo.

Fabrizzi

Cuando alguien te envía por e-mail un texto así (escrito por Jesús Arias) no puedes más que aplaudir e invitar al remitente a tomar una cerveza.

Y en esto, apareció Fabrizzi.

Fabrizzi… menudo personaje…

Fabrizzi era un músico vagabundo, un acordeonista increíble, excepcional. Un tipo con los ojos como Martin Feldman (el de “El jovencito Frankenstein”) que se ganaba la vida tocando el acordeón, por unas monedas, en la calle Zacatín, de Granada. Era un “homeless” que interpretaba al acordeón música clásica (Tchaikovsky, Mozart, Beethoven), tangos, canciones pop… lo que fuera… con una maestría increíble. Un músico excepcional (De hecho, Enrique Morente y yo lo estuvimos buscando para que tocase el acordeón en ‘Omega’).

Yo había conocido a Fabrizzi unos meses antes, en la calle Zacatín. Había oído una música buenísima desde lejos y, conforme me acercaba, descubrí que era un acordeonista callejero. Era la hostia.

Me quedé escuchándolo al menos media hora, echándole monedas y aplaudiendo con cada nueva cosa que tocaba. Al final, cuando ya el grupo de gente que se había congregado a su alrededor se había dispersado, yo seguía allí, todo embelesado.

Le dije: ¿Cómo te llamas, tío?

Me dijo: Me llamo Juan Carlos, pero todo el mundo me llama Fabrizzi.

Le dije: Pues eres la hostia. De verdad.

Me dijo: Tú debes ser músico.

Le dije: Sí. Y estoy asombrado. ¿Cómo consigues tocar a Tchaikovsky de esa manera? Estoy alucinado.

Me dijo: Tchaikovsky no es tan complicado. Lo difícil son los Clash y los Rolling Stones.

Le dije: No me jodas. ¿Conoces a los Clash?

Me respondió: ¿Los Clash? Son mi grupo favorito.

Y empezó a tocar “Jimmy Jazz”.

Le dije a Fabrizzi: “Recoge: Te invito a lo que quieras”.

Nos fuimos a un bar, bebimos cervezas (yo coca-colas) y hablamos larguísimamente sobre los Clash. Nos despedimos una hora después como absolutos colegas. Yo, a partir de ese día, trataba de pasarme por la calle Zacatín para oírlo, él para pedirme que le contara historias de Joe Strummer o para que me contara que lo habían contratado como músico en una obra de teatro. Así habíamos seguido durante seis meses…

Y bueno, aquel día, en el Campo del Príncipe, mientras Joe está diciéndome lo jodido que está, aparece Fabrizzi con su acordeón.

Lo veo de lejos. Le hago un gesto. Me ve de lejos y se acerca, sin dejar de tocar, hasta nuestra mesa.

Y esta escena es la hostia. Uno de los momentos más acojonantes de mi vida. Majestuoso.

Fabrizzi llega a nuestra mesa con el acordeón a cuestas. Le digo a Fabrizzi: “Fabrizzi, éste tío de aquí es Joe Strummer”.

Fabrizzi lo mira. Me mira a mí. Me dice: “No. Ése no es Joe Strummer”.

Joe se vuelve hacia él, y le dice en español: “Si, yo soy Joe Strummer, señor”.

Fabrizzi le dice: “Tú no eres Joe Strummer. Tú te pareces a Joe Strummer. Pero no eres Joe Strummer”.

Joe me pide que traduzca lo que ha dicho Fabrizzi. Se lo traduzco.

Joe se enfada: “Of course I’m Joe Strummer!”.

“Tú no eres Joe Strummer”, le dice Fabrizzi con toda tranquilidad.

Joe se levanta de su silla. “¡Sí soy Joe Strummer!”, dice en español.

Fabrizzi, tan vagabundo, con sus ojos a lo Martin Feldman, sonríe como los vagabundos que han visto de todo y han oído de todo en este mundo. Vuelve a decirle: “Que no, que no eres Joe Strummer. Yo conozco a Joe Strummer y es mucho más alto que tú”.

Joe me pide traducción. Traduzco.

Y Fabrizzi le espeta entonces: “Si eres Joe Strummer, canta esto”.

Y se pone a tocar “Jimmy Jazz”.

Y cuando Joe Strummer escucha que un músico callejero está tocando en un acordeón “Jimmy Jazz”, que le dice en su cara que no es Joe Strummer, y que el músico callejero está tocando su canción… Joe… Ese Joe Strummer, se va a su lado y, como otro músico callejero, se pone a cantar “Jimmy Jazz” con la voz de Joe Strummer. Y los dos músicos se miran. Y Fabrizzi toca de la hostia y Joe Strummer canta de la hostia.

Putos músicos los dos, como si estuvieran tocando en el metro de Madrid.

Y Joe cantando con lágrimas en los ojos. El día de su cumpleaños se va a Granada y se encuentra a un músico vagabundo que toca sus canciones por la calle para ganarse la vida, que le niega el derecho a ser Joe Strummer, pero que se sabe sus canciones.

Terminan el “Jimmy Jazz” y Fabrizzi le dice: “Bueno, la voz se parece bastante. Pero, si quieres, probamos con ‘London Calling’”.

Fabrizzi me dice luego: “Dile que sí, que es Joe Strummer”.

Se lo traduzco a Joe, al que le caen los lagrimones por toda la cara.

“El mejor cumpleaños de mi vida”, dice Joe. “El mejor cumpleaños de mi vida”.

Para colmo, se acercan a nuestra mesa unos turistas ingleses, y le echan unas monedas a Joe: “Brilliant, really brilliant. You both sound exactly as The Clash”.

Ahí queda ese día.

Poques coses em fan enyorar la meua vida d’abans d’emprendre aquesta nova aventura, i cap d’elles és un impediment real per a que intente gaudir-la al màxim. Es troben a faltar els bons amics, la família i el bàsquet… el bàsquet, jugar i vore’l.

Vaig acabar prou cremat l’any passat a final de temporada amb el meu últim equip, i amb la pràctica del bàsquet, no tenia gens clar que mai més tingués ganes de competir a qualsevol nivell més alt que una lliga local, però ara se fa dur recordar els onze últims anys, amb els seus entrenaments i els seus partits el cap de setmana.

Però més dur és encara el no poder vore bàsquet. Com a malalt d’aquest esport que sempre he estat costa fer-se la idea de no poder vore cap partit de la lliga ACB ni de l’EuroLliga i limitar-se simplement a les estadístiques. En el millor any del Barça des del de Pesic, Bodiroga, Jasikevicius, Fucka i companyia, en l’any que el Madrid ha decidit invertir en la secció, en l’any en que TAU ha donat el relleu a Caja Laboral, en l’any en que pareixia que Pamesa i Joventut anaven cap a baix i s’han fet un lloc al capdavant de la classificació, igual que Cajasol, que després de molts anys passant penúries ha aconseguit una estabilitat que no tenia des dels anys de Caja San Fernando, en l’any que Estudiantes entra a la Copa.

I va ser ahir, aprofitant un cap de setmana tranquil, sense molt moviment per ací, que vaig poder vore bàsquet aprofitant el gran invent que és ACB360. Vaig començar amb l’Estu-Obradoiro un quart, per continuar amb el Baskonia-Málaga al següent, i acabar amb tota la segona part del Barça-Alacant. Un partit sentenciat des del primer quart, però que em venia de gust vore només per fer-me la idea de què és realment el Barça enguany: bàsquet fàcil en atac i agressiu en defensa… havia acabat el tercer quart i potser havia tingut un tast prou gran. Segur?

Una merda! El tast l’havia tingut, però quedar-me assegut a la cadira va ser una de les millors decisions del dia, ja que vaig poder gaudir de l’exhibició del gran Gianluca Basile amb un 6/6 en triples a l’últim quart: després de bot, amb un defensor puntejant, amb desplaçament i salt lateral, des de 8 metres, amb salt cap enrere… genial. I per si fóra poc dedicant-se a repartir joc quan la defensa volia acabar el seu recital.

I acompanyat al perímetre per Sada i Grimau. Què més volia?

foto: Barça-Málaga PO2009

foto: Barça-Málaga PO2009

Així dóna gust tornar a asseure’s davant de la pantalla, tancar la porta, apagar la música i viure bàsquet.

La burbuja

Feliz año nuevo, aunque estemos a 10 de enero y en casi dos semanas no haya escrito nada, lo primero es lo primero. Que este año que empieza vaya cargado de buenos momentos para todos. Allá vamos…

Ya de vuelta a la nevada Silesia y con un periodo de reflexión bastante importante puedo hacer un balance de lo que significó para mí la vuelta a casa en Navidades. Desde mi aterrizaje en Barcelona hasta mi despegue desde Madrid. Empezó todo en Badalona, con Ferran, fueron tres días que estuvieron bien y aunque en algún momento tanto él como yo hubiéramos preferido estar cada uno en nuestra casa no le pongo ninguna pega. El final en Madrid el esperado, muy buen rollo después de una semana larga sin ver a un colega.

Entre medias vino el golpe. Ya me lo dijeron antes de irme: cuando estás en un Erasmus vives en una burbuja, piensas que todo lo que hay fuera de ella se mantiene como tú, inalterable, y es falso; la vida sigue su curso lejos de donde estés. Y es exactamente lo que ha pasado, en unos casos para bien y en otros para mal. Mi visita navideña sirvió, en el mejor de los casos, para fortalecer lazos y para llevarme una sorpresa agradable, mientras que en el otro extremo las distancias existentes se han agrandado y uno de los citados lazos se ha aflojado mucho.

Basta decir que dos conversaciones de media hora con dos personas diferentes fueron de los mejores momentos que tuve allí.

La familia bien. Vaya nevada está cayendo.

Fins sempre, Monle

Este matí a les 6 i mitja arribava a la meua habitació després de setze hores entre aeroports, avions, autobusos, estacions, trens i taxis. Gran part de la culpa la té que el vol Londres-Katowice es va endarrerir més de quatre hores conseqüència del mal oratge a Kiev. Però ací estem, a una xicoteta ciutat de Silèsia preparat per a passar un cap d’any diferent, envoltat de tres penjats més, que com jo, han decidit passar l’últim dia de l’any 2009 a Gliwice.

Però el dia d’avui ja ha començat una mica torçat, i no per no haver pogut dormir tot el que m’haguera agradat. He encés l’ordinador per revisar les notícies dels últims tres dies que havia passat a Madrid. Entre palla i més palla, notícies estúpides i merda global n’he trobat una que m’ha caigut com un gerro d’aigua freda: Ha mort Joan Monleón.

Farà ja més d’un any vaig escriure una entrada al bloc parlant sobre el programa que em va fer descobrir al gran Monle: El show de Monleón. Ara, arrel de la seua mort, he escoltat per primera volta un nom com ‘Els Pavesos’.

Per al record quedaran ‘les monleonetes‘, ‘la paella russa‘, la seua ‘fina’ ironia de ‘senyora, vol que li toque la clòxtina?‘ i, per damunt de tot, el seu caràcter alegre que sempre recordaré.

Només espere que allà on estiga faça feliç a la gent com em va fer a mi quinze anys enrere.

De vuelta a casa

Y todo sigue igual.

Robo en Oświęcim

Dudo que el ser humano alguna vez deje de sorprenderme. Acabo de llegar a mi habitación y leo el periódico por Internet (sí, de vez en cuando leo periódicos), y entre medias de Obamas, Zapateros, Rajoys y Messis ha aparecido una noticia que me ha chocado muchísimo: Robado el lema metálico de la puerta de entrada de Auschwitz. Hay que ser cazurro para hacer una cosa así.

Y como hace poco más de diez días estuve en Oświęcim, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, una cosa sobre Auschwitz: es muy duro, y aunque a mí me dejase bastante frío, es un lugar que si pilla medianamente de paso hay que visitar.

foto: elpais.com

foto: elpais.com

Blanca despedida

Y no, no tiene nada que ver con cocaína polaca.

En condiciones normales hubiera hablado en esta entrada sobre el último viaje a Praga, la tercera de las cuatro capitales centroeuropeas que visitamos desde que llegamos, y podría hablar de muchas cosas, de su belleza, de su similitud con Viena y, sobre todo, Bratislava, de la cantidad de turistas que pueblan sus calles, del ambiente especial que los mercadillos navideños dan a las ciudades, de las coronas checas y el cambio respecto al euro de 1:25 que te hace pagar 30 coronas por una cerveza o del intento de una amiga de bajar del tren en un campo en medio de la nada a -3ºC…

Mucho que decir, y respecto a Praga una última cosa para algún interesado (guiñoguiño) sólo estuve en Praga, pero me dio la sensación de que la República Checa puede ser un destino muy apetecible para pasar un año de erasmus: Bueno, Bonito y Barato.

Pero ya digo que no es mi propósito para la entrada, y es que para un chico de costa, despertarse de la noche de despedida de mucha gente que vuelve entre hoy y mañana a casa para pasar las fiestas con la misma estampa de todos los días cubierta de nieve es de las que chocan. Y es que el invierno ya ha llegado, después del temporal anticipado que tuvimos a mitad de octubre, ha llegado con toda su fuerza, y estos tres días que me quedan aquí antes de volver a casa serán de los duros, con máximas que a duras penas superarán los -10ºC.

Voy a sacar la chaqueta del armario. Me gusta Polonia.

PD: y ya que el Blog tiene un tema monótono (como no iba a ser de otro modo) una noticia, SA lanza un nuevo álbum “Sesión #2” una regrabación del disco “Intoxicación Etílika“.

Aunque bueno, ya lo es desde hace dos semanas. Justo cuando Noviembre dio paso a Diciembre las calles empezaron a engalanarse. Algunas ciudades más y otras menos.

La visita de mis padres de este fin de semana lo ha constatado, y es que los mercados navideños que hay montados en Kraków o en Wrocław o la iluminación de las calles dan a estas ciudades un toque especial, un plus de vida. Nunca hasta entonces había visto, en Rynek (la plaza del mercado medieval, la plaza central) de cualquier ciudad el ambientazo que encontré allí, ya que a las diez de la noche ¡había gente por la calle!

Aquí en Polonia cuando se acercan las Navidades la gente sale de sus casas, o de sus bares, y se concentra allí, ya sea para tomar una cerveza, un vino o cenar un par de salchichas. Y se agredece.

Soltada la chapa pertinente puedo ir a lo importante: ya estoy empezando a mover hilos para quedarme el segundo semestre aquí. Ojalá cuaje.

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